Llegar por la tarde deseando un mate luego de tanto serpenteo.
Carpas de tardecita que nos reciben para compartirlo, también una guitarra.
Se suman dos amigos ruteros, tranquilidad
y pura energía en movimiento, proponen un asado.
El sol, bajando, se apoyaba sobre un cactus enorme.
Mientras
una peregrinación se avecinaba con sus Sikuris y su música, un puente posaba para la foto.
Noches de hamaca paraguaya, lindas charlas y si, tenía que
pasar, hermosa estrella fugaz.
Pedí un deseo que ya, por suerte, ni recuerdo.
Noche de peña, de la más alegre…
Frases y gestos que quedarán en la memoria y la risa.
Pero nos fuimos, había que conocer Purmamarca.
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